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martes, 6 de diciembre de 2011

Instantáneas



Momento número A

Una postal sin sobre
puede ser una bomba nuclear.


Cosas para recordar para la próxima.

Las próximas que se desean
y de las que se huye.

Los ojos celestes mienten
más rápido que tu propia lengua
que te rechaza
y te obliga a un nuevo nombre.

Vuelve con vos
lo que dejaste

en la noche de la calle empedrada
y una borrachera feliz.

¡Que sea a tu salud!

Gente que no



Estar en un lugar
pero pensando en otro.

Siempre mirando más allá.

Y entonces esa sensación...
-lo inadecuado-

de saber que sería mejor
hacer lo que no se hace.

Saber vivir fuera de tiempo
fuera de lugar.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Out of the Blue



De lo poco que pude ir rescatando del colador de la memoria, éstas son las cosas más esenciales. Pistas y reconstrucciones. Un volver sobre los pasos dados que nunca es del todo fiel porque es procesado. Lo que pasa se vuelve pasado, y en el medio quedas vos.


Te había dicho que cuando te enojas me siento como ante una persiana baja. Quedar encerrado en un cuarto al que no entra aire o luz. Tuvo más sentido cuando vi que bajabas la mirada -barrera- y no sé si volverá a subir.


Todos los basta tienen algún nombre: tiempo, impasse, vacaciones.
Mis preferidos son semáforo y paso a nivel.


Me costaba encontrar algun límite o línea divisoria pero después del salto todo fue más claro. Un final precipitado que sirvió de momento revelador. Con tu caída supe que toda esa mierda tuya era también mía. Cosas que no entran en divisiones de bienes aunque quisiera que entraran en las divisiones de males. Suma de imposibles. (Los esperanzados los llaman improbables)


Pude entender la altura de veintisiete pisos cuando decidí correr con una salida y una llegada.


El espanto al comprender que jamás se puede seguir los pasos de los que vuelan.

lunes, 27 de junio de 2011

Carta de una señorita en Paris

Estas son palabras amontonadas para atrapar un momento, guardarlo, hacer que nunca se escape.
Porque es el recuerdo lo que queda, el momento no.

Paris entra por mi ventana abierta y se cuela en este cuerpo de viajera agotada de tanto y tanto. Los ojos arden, no descansan de acumular visiones, ilusiones.

Me fui y llegué y ahora queda irse y llegar.
Pero el círculo hace fuerza por no cerrarse,
por quedar en suspenso.

Yo pido, con la verguenza del que sabe que pide demasiado.
Pero todo eso que se fue, en el fondo queda.

Y vuelvo a pedir...
que lo que se escapa se quede siempre.

Que haya mas noches de ventanas abiertas,
que no me cueste perderme.

Que haya un mundo abierto
al que pueda lanazarme desesperada.

Soy la que se lleva la tierra en los zapatos
y todo lo que no se ve lo guardo en todos lados.

En la ventana Paris se despliega con orgullo
yo la miro, retengo, observo...

con un corazón que ya nunca podrá estar quieto.

Siempre supe que habría mucho, pero nunca tanto.

viernes, 3 de junio de 2011

Perdidaeneuropa.com

¿Sos la de la foto?
No..no creo...tanta sonrisa que se escapa, incontenible..y todo lo que se guarda en los ojos que atrapan, pescan, roban momentos, casos y cosas...no, no debe ser. No la conozco.
Ella dijo una vez que la foto miente, le creo.
Prometí aventuras pero no tengo palabras para tanto ni tan bueno.
Mis palabras son las de antes, esas que me ayudan a seguir complicando el nudo, nunca a desatarlo.
Y en el viento de Mcr hubo algo...no lo viste pero lo supiste y con eso bastó.
Ahora...ahora queda todo lo que falta.
Mucho más que antes.

Lo espero como se espera todo lo que salva.

martes, 10 de mayo de 2011

Solamente...

Tratando de buscar evidencias que prueben la existencia del condenado amor después del amor, uno se convence de la mentira, de la falacia.

Una propuesta no es tal cosa si sólo se acepta por obligación. Pero mientras se viva hay que seguir viviendo.

Y allí fuimos, los ojos bien puestos, la obsesión del registro en la retina.

El café, el vino, o el veneno hizo efecto. Una gota sobre la lengua y nada más.

-Sólo te falta viajar y ser madre.
- ...

Bomba nuclear. Amentralladoras de Rambo del subdesarrollo. La masacre de Texas en pleno Cabildo y Juramento. Sesos reventados sobre un paredón.

Ni yo misma lo creo.
Pero, ¿será cierto?

martes, 3 de mayo de 2011

Ventana de otoño

Los azulejos empezaban a caer dejando ver una pared desnuda y herida.

Las hojas que los árboles perdían entraban por tu ventana
y se encontraban con otras que también habían sido.

Eso que no dijiste asomó a la luz
y sólo se pudo escuchar el miedo.

Llegó la hora de irse


porque tu nombre no deja de ser una palabra.

viernes, 22 de abril de 2011

Que los cumplas feliz...

Una travesía de noche de fin de semana.
Maquillajes y plumas.

El intento de onda, trunco: mirada glacial. No, nosotras no curtimos esa onda.
Ja! Y ahora de que te vas a disfrazar?

Mientras tanto, la batidora del cerebro que no para. Y te vuelve la foto del forro ese que te cuesta tanto olvidar.

Qué lástima tener que irse justo cuando se empieza a poner bueno.
Todavía quedan algunas de estas noches. Te embolan, pero en el fondo te encantan.

Hasta la próxima habrá tiempo de afilar los colmillos
y culpar de todo a la ceguera.

martes, 19 de abril de 2011

Dudas? Consultas? Reclamos?

No sé qué hice. Ya no voy a saberlo.
Pero me precipité en romper contra un paredón, gran puerta de hierro, sin tener ni un mínimo de cuidado.

Adelantarse. Dejarse llevar. Creer en todas y cada una de las mentiras de taxi. Pensar que había encontrado mi final feliz. Y no.

Es que no puede llegar el final si antes no hay un principio.

Nada había comenzado, y yo -hormiguita viajera, Ana de la pradera, siempre descalza- quise creer en un parasiempre.
Y que fuera con luces y aplausos de pie.

No era así que termina.
Algo que nunca empezó.

viernes, 1 de abril de 2011

Des-Esperar




Tic-tac, tic-tac

repite
la bomba en la cabeza.

De repente la brújula decide cambiar el rumbo.

Ahora un norte que desaparece
y uno distinto en su lugar.


(Tarea para el hogar: Olvidar que lo que era ya no es más)

miércoles, 23 de marzo de 2011

Faz parte do meu show...



Este capítulo venía antes.
No sé qué pasó, pero se coló entre los otros y vuelve a aparecer ahora.

Sí, es retroceso. Y sí, es una vuelta.

Era ese viento que entraba por abajo de la puerta y ¿cómo puede ser? Ni siquiera estar a salvo del viento, del tiempo. Estar, en el peor momento, en la casa que se derrumba de un soplido y nunca saber protegerse de la imagen en el espejo.

Pero decía que esto ya pasó. Vino y se fue y mientras tanto no hubo nada.

Este capítulo es la foto que secuestra las palabras.
Dejo que hable alguien que tiene mi voz.
(y me cuente su cuento más triste)



domingo, 6 de marzo de 2011

Una noche Bariloche...



Los viejos de la mesa de al lado se entusiasmaron...lo peor que podía pasar.
La cerveza que nos regalaban escondía el precio -demasiado alto- de tener que soportarlos con sus chistes ridículos y técnicas de levante oxidadas.
La palabra "macanudo" a la orden del día y mis ojos que se abrían buscando un auxilio que nunca llegó.

La borrachera se curó con un mantecol y unos labios gruesos, densos, al mejor estilo duraznos en almíbar.
Me hicieron feliz durante un rato. Lástima que no fueran los tuyos.

Y yo que esperaba mi luna llena sobre París...

sábado, 5 de febrero de 2011

Un grito (Caos Edit)


Y otra vez te toca el viaje, pero no el que vos querías.


Cargas los bártulos repartidos en todas las casas en las que paraste sabiendo que ninguna es tuya y que toda hospitalidad es una mentira.

Agarrá las bolsas, valijas y el gato y volvete al lugar del q nunca deberías haber salido, pero dónde es eso cuando no hay donde carajo volver, siempre nunca.

Y la reputa madre que te falta y la reputa mierda que sobrevive inmóvil que era todo lo que querías olvidar y dejar atrás. Pero no, cómo va a ser que una vez termine algo bien, si nunca termina para vos pero son capas q se superponen sin fin. Pero tu dramatismo, tragedia griega flaquea y tenés miedo cuando ves la altura del balcón. Qué miedo y si no me muero pero me desfiguro y encima me pongo peor. No, gracias.

Pero gritas y nada entonces de a poco dejas de hablar. Apagas el contacto humano y buscas un silencio donde acostarte, donde “nada te turbe, nada te espante”. Y siempre todo es igual y siempre Holden, pero ya no nena, que ya sos grande y hay cosas que están bien hasta que se te pasa la hora y después jodete. JODETE te grita el mundo, o en tu limadez extrema-pobre de mí-qué voy a hacer crees que te grita, porque en verdad, tampoco es que seas tan importante como para un grito completo. Pero sí, jodete por meterte vos solita donde estás.

Y agarras el gato rechazado –digno hijo- y te lo llevas puteando por lo bajo, apretando los dientes queriendo aguantar unas lágrimas conchudas que se vienen de golpe en cualquier lugar. Solita llevate todas tus cositas y no abras la puerta. No respondas al llamado, nadie va a venir a buscarte ya.

Y pedís que no te miren, que no te vean, hacerte invisible. Pero ella te ve y te estudia y lo piensa hasta que larga un qué te pasa? Y con esos ojos y esa voz de hogar te engaña y levantas la vista y haces un esfuerzo por contar una versión disimulada en tonos de rosa. Te ganas una sonrisa de pena y de nuevo agarras la manija rogando que sea la que haga que el cerebro reviente.

Jajajajajajaj..alguien se rie muy fuerte porque lo escuchas y te duele. Y algo en el aire te hace saber a los golpes que todavía te toca, que no te llegó la hora del descanso.

miércoles, 19 de enero de 2011

Miniitas (Fragmentos surgidos del colapajismo)



 -Ese pibe no me gusta, tiene cosas muy de minita.

                                             -Eh? Para el caso yo también soy “minita”...

                                             -No, pero vos no sos miniiita, sos distinta.


Detesto la palabra minita. No se si será por mi desprecio generalizado a los diminutivos, o porque tiene tanta (letra) i junta. No sé, pero escucho esa palabra y en mi cabeza suena algo como las uñas contra un pizarrón. Horrible.

Tal vez, si lo analizo un poco más en profundidad, sea un desprecio hacia el significado que se le asigna. El horror de saber que las palabras están o se encuentran para darle nombre a cosas que ya existen y es necesario denominar, porque alguien dice minita y yo entiendo de qué está hablando. Es parte de un vocabulario, léxico compartido que se extiende y se incorpora como verdad.

Cualquier mujer puede ser llamada minita, pero nunca escuché que se hable de tipitos (salvo por la banda que lleva ese nombre) o algún otro ito para llamarlos a ellos, no existe una palabra específica para “eso”, se debe usar cualquier otra en caso de querer expresar una idea similar.

Minita es una palabra rara, sustantivo pero adjetivo porque el que la utiliza no está hablando de una mujer en sí, sino de todo un bagaje que se aplica al género. Las minitas hablan mucho, te queman la cabeza, quieren que las acompañes al shopping y hablan a los gritos cuando están con amigas. También hinchan las pelotas, se enojan por cualquier pavada y hablan y hablan sin parar de cualquier pavada que escuchen sobre la vida de cualquiera. Las minitas tampoco escuchan buena música y no entienden que un partido de fútbol sea un ritual sagrado con los pibes.

Debe haber algunas otras para sumar a la lista, pero son repetitivas y ya cansan. Llevo toda mi vida escuchando este tipo de pavadas y desde que recuerdo también luchando contra eso. Me niego, yo no soy minita, soy una chica. Miro para arriba y me hago la idiota cuando escucho que alguien dice “Alguna mujer para que corte la torta?” No entiendo esos supuestos atributos que se aplican a tooodas las mujeres del universo, o a toodos los hombres. Yo soy mujer pero no se cortar bien una torta (con circulito y todo) y la idea de cambiar un pañal no me inspira ninguna ternura, la mierda es mierda siempre. Lo mismo se puede decir sobre los supuestos que aplican para los hombres, no a todos les interesa el fútbol ni mirar minas en bolas como si nunca hubieran visto una. Tampoco son todos buenos cambiando cueritos ni manejan mejor.

Yo escribo un blog. Mejor dicho, tengo un blog, un espacio en internet, donde publico cosas que escribo. No es un diario íntimo online donde escribo que me comí a Pepito o que lloro por Cuquito o que estoy contenta con mi nuevo par de botas. Eso lo guardo para mí, y lo que se ve son otro tipo de escrituras de ficción (Por favor!!! Al escribir Yo no siempre se habla de uno mismo!!!!) o no tan ficción porque ya sabemos que la realidad invariablemente la supera.
No voy a basar mi existencia en historias con hombres y hablar de cómo “las minas necesitamos un tipo al lado” “las minas tenemos que estar depiladas siempre por las dudas” o “conseguir novio”. Ya de por sí me parece nefasta la idea de usar la palabra “conseguir” para hablar de una persona, pero ahi ya estoy hilando demasiado fino. No critico al que lo haga, o a la que lo haga, pero no me gusta y no es la idea de este blog. No son los únicos temas de interés posibles. Duele porque una, con el tiempo, se da cuenta:  las mujeres somos mucho más que eso que nos quieren hacer creer que somos.

Soy mujer, pero no soy minita. Y tener que estar hablando de esto también es raro, casi se siente como un tema viejo, agotado, obsoleto. Me encantaría que llegue el día en que dejemos de hablar en términos “bipartidistas” hombre/mujer, sino que hablemos de personas. No somos productos seriados sacados de una máquina en la cual nos dividen según el color, rosa o celeste. Ojalá empecemos a ver a las personas que hay en los demás como nos vemos a nosotros mismos. Ya hay demasiada división como para seguir agregando.



martes, 11 de enero de 2011

Querido Diario... Anotación al paso


Me di cuenta durante el cruce de la Panamericana, en el puente de San Lorenzo: no iba a ser un día fácil.
Esa Panamericana obscena, imponente, que exhibe orgullosa su amplitud, y yo, que la ignoro o rechazo y espero no tener que volver a pisarla (recorrerla?) nunca.

Pero hoy (de nuevo) me toca.

La canción tampoco ayuda porque suena No future! No future for me!
Y cuánta razón tienen los Pistols en esta mañana. No tengo ningún futuro acá, hace rato que pasó la hora de irme.

Pero me resigno y sigo y entro al edificio: transformer asesino dormido al que miro esperando que se levante.
En mi cabeza se acelera un plan de fuga urgente.

Lo que busco, algo que me ayude a no sentirme personaje triste de película, como en la escena de Billy Elliot en la que los trabajadores mineros suben al ómnibus que los deposita en su trabajo y bajan a la mina con la cara vacía, en blanco, hasta que llega la hora de salir y convertirse otra vez en personas.


domingo, 9 de enero de 2011

Esperando



La verdad es que esto no me gusta. No me gusta nada.


No sé, pero el sólo estar escribiendo me hace sentir fría, desafectada, alejada de la situación de espera.

Y en realidad debería consolarme saber que escribo porque es lo único que puedo hacer.
Hablar no puedo. Pensar no puedo.
Escribir todo esto, dejando que fluya, que explote y rebote es lo único que me queda para resistir este momento.

Lo malo de la espera es ese estar en el medio. Esto es el medio entre algo que ya pasó y la consecuencia que se sabe inminente pero todavía no llega.
Y en ese medio, en ese limbo, no se puede hacer sólo una cosa, algo, sino que nada se hace del todo porque es uno el que no está del todo, porque sólo se puede seguir y seguir esperando.

Este es mi intento de hacer que pase más rápido.
Es escribir para inventar un mundo. Uno en el que esto no pase y que todavía quede algo de eso que me abandona cada vez un poco más.

Nunca nadie me dijo todo lo que queda atrás cuando uno empieza a caminar.

domingo, 26 de diciembre de 2010

En todos los segundos... en todas las visiones...


El feriado me encontró cruzando la calle y el cigarrillo invadió mi aire, el aire y ahí sí, me sentí en paz.

Apoyada sobre la reja de la tintorería.
Levanto la vista de las baldosas secas y el telón se abre, Acción!

Las voces, los besos, el frío.
Una luz perra que se enciende cuando alguien se mueve. Inhibe, restringe, invita a la quietud.


El tiempo, como el mar, devuelve algo:
la imagen de lo que ya no es. (Habíamos sido nosotros.)


El feriado me cuenta la historia que era mía.
El cigarrillo se consume.
Sigo caminando.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Alegría - Parte 2

Debe ser que de tanto perderse, de a poquito, un@ se va encontrando y durante el camino van pasando cosas lindas/buenas o que hacen bien. Por eso, otra vez, alegría.

Hoy les cuento que la gente de Escrituras Indie (sísí, lo de ellos ya es de reincidentes, cabezas duras) publicó el relato-cuento bizarro-mágico Algunas noches... soy fácil. Ya estuvo aquí colgado pero son invitados a darse una vuelta.

Además, hace unos días salió el nro 5 de la revista Mandeb, en la que incluye el relato Me contaron y una entrevista a María Magdalena Comic. Pueden leerla online o descargarla en pdf.


Más allá del autobombo y la autogestión en chiste, también vale la pena revisar tanto Escrituras Indie como revista Mandeb porque siempre tienen algo interesante.
Muchas Gracias a todos por el aguante y por seguir pasando!!
Saludos!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Génesis

                                                                                                                                 Para Maca

Pero en la tierra que muevo, escarbo,

que me ensucia las manos,

no encuentro las raíces.



No existe origen cierto.



No sabría reaccionar ante las palabras que deseo

-porque nunca fueron, nunca son-



La única opción, el miedo.

Mi única opción, la huída.



Sólo de vez en cuando, recuerdos.

El robo de esas palabras

dichas para ser olvidadas.



El error,

dejar que el corazón se volcara sobre una existencia árida.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Final (o no...)


-¿Tu historia ya está terminada?
(Ojos de perro apaleado, latidos que se aceleran...)
-Sí.


En medio del caos post-revolución espacio-temporal, lo dijo.

Había esperado el momento justo para descargar ese vagón de pocas palabras -pesadas- que había intentado -sin éxito- ignorar y esconder.
Y no fue taaan trágico pero sentí como si lo fuera. ¿Cómo es que una pregunta simple conduce a una confusión tan enorme? Un limbo de futuros y pasados que se entrelazan y se muerden unos a otros. La supervivencia del más fuerte.

La respuesta también era simple porque una verdad es una verdad, por más que uno no quiera que se sepa.

No sé muy bien qué pensaba él, mientras tanto, yo retroalimentaba mi propio patetismo y deseaba con todo poder recuperar la capacidad de amar que se me había ido por el inodoro.

Y en verdad esto es lo que yo quería o una versión parecida a eso. Buscaba una señal (siempre, algo) que marcara la hora, un viento que se llevara lo que no está firme en la tierra y no tener más palabras, más recuerdos ni delirios o porqués.

Después dicen que no hay nada. (NADIE NADA NUNCA)

Logro vomitar una respuesta.


Se apagan las luces. Se cierra el telón.