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viernes, 24 de agosto de 2012

Preguntas



A la búsqueda del límite
del fin de la utopía.


De un lado la ilusión,
del otro, (del orto?) lo inevitable.

Y ese no saber
que sabe que duele.


La magia de los suicidas
reside en perpetuarse en el tiempo.


Congelar el instante
-ése, el único-
de la verdad revelada.


Será que no saber
es parte de seguir viviendo


...

viernes, 19 de agosto de 2011

Aviso de Obra



Desde hace días lo único que se escucha son los golpes y taladros.
De repente, todo se cubre de una fínisima capa blanca. No es nieve, es el polvo de lo que era.
¿Del polvo venimos y al polvo vamos?

Adivino por el ritmo que todavía queda mucho tiempo de trabajo por delante.
No me alegra.

Respirar hondo. Barrer. Cerrar la ventana.
No volver a escaparse. Mentira, sólo por esta vez.

viernes, 3 de junio de 2011

Perdidaeneuropa.com

¿Sos la de la foto?
No..no creo...tanta sonrisa que se escapa, incontenible..y todo lo que se guarda en los ojos que atrapan, pescan, roban momentos, casos y cosas...no, no debe ser. No la conozco.
Ella dijo una vez que la foto miente, le creo.
Prometí aventuras pero no tengo palabras para tanto ni tan bueno.
Mis palabras son las de antes, esas que me ayudan a seguir complicando el nudo, nunca a desatarlo.
Y en el viento de Mcr hubo algo...no lo viste pero lo supiste y con eso bastó.
Ahora...ahora queda todo lo que falta.
Mucho más que antes.

Lo espero como se espera todo lo que salva.

jueves, 15 de julio de 2010

Una noche cualquiera

Esta es una noche que no tiene nada de especial.


Tal vez tenga algún tipo de carga intensa porque se trata de un momento de (nueva) paz, en mi (nueva) casa y siento que estoy estrenando una (nueva) etapa en mi vida.

Estoy sentada en la cama, tomando mate y fumando mil cigarrillos. El televisor está prendido, tal vez, en modo acompañante.

De nuevo, una noche como tantas otras que pasaron, y como algunas que supongo, vendrán.

Sin embargo, hay algo.

Escucho voces que se gritan, se funden. Algunas las rechazo con todo lo que soy, son como golpes de puño cerrado en la panza. Me duele y me enojan, pero decido ignorarlas. Otras son desconocidas pero se sienten amigas, como desde mi propio lugar. Siento que aunque no conozca a los dueños de esas voces de algún modo comparten conmigo una visión del mundo.

Me quedo mirando, pensando y casi conspirando para que todo resulte bien, esperando que algo suceda. Algo que convierta a este mundo en uno más parecido al que me gustaría habitar. Espero y escucho y hago fuerza, casi casi como en un partido del mundial...con todas las ganas de llegar a un resultado feliz.

Es una noche que no tiene nada de especial. Pero espero que en breve eso cambie.

Sentada en la cama con el control en la mano, espero.

Me acuerdo cuando los grandes de mi familia me contaban que antes no existía el divorcio y yo miraba con ojos bien abiertos, sin entender, pensando que era una locura o algo remoto.

Ese recuerdo me hace sonreir y tener esperanzas. Se puede cambiar las cosas que es necesario cambiar.

Sigo sonriendo y con esperanzas y pienso en un día en el que sea yo una de las “grandes” de la familia que les cuente a los más chicos que antes una mujer y otra mujer o un hombre y otro hombre no podían casarse, y me miren con cara desencajada o piensen que es algo ridículo.

Y así esta noche pasa a ser un momento para siempre, me doy cuenta que no la voy a olvidar.

Voy a poder contarles que fui testigo, que estuve de acuerdo y que me hizo feliz saber que de a poco se van conquistando derechos. Que muy de a poco vamos llevando las cosas hacia donde tienen que ir.

Hoy es para siempre y para todos, y eso no se olvida.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La música que escuchan todos...

"Bueno, por un lado está bien que podamos descargar música, copiarla y regalarla sin gastarnos muchísimo dinero. Los cedés en las tiendas con sus cajas de plástico me parecen muy caros y absurdos, para nada valen tantos euros como te cobran. Creo que los vinilos son diferentes. Porque son analógicos y la vida es analógica."
                                                                                                Belén Gopegui - Deseo de ser Punk





Nos juntábamos a la tarde, en general en la esquina de esa disquería ultramoderna que no era más que un montón de vidrio, hoy creo, convertida en local de zapatillas. Entrábamos a mirar. Podían pasar horas en las que no era necesario hablar. Caminábamos buscando todo eso que también nos buscaba los ojos o la curiosidad y nos perdíamos. Nos reencontrábamos en miradas cómplices para compartir algún disco o libro hallazgo. Por algún motivo, casi nunca alcanzaba, ni siquiera sumando lo de los dos, para comprar nada. La felicidad era salir de ahí, cada uno con bolsa en mano, a alguna casa para compartir la música que buscábamos, que nos encontraba en ese momento donde todo era por descubrir.


Otras veces podía ser la galería de Pueyrredón. Me parecía irónico que se llamara “Galería de la Juventud” y exhibiera ese cartel deprimente, tan del pasado, de un pasado no Vintage, sino viejo, sin brillo.

Pero había un local de discos que valía la pena. Sí, en este caso se justificaba que los llamara discos -jamás compact o cede, como vos los llamabas- porque eran vinilos usados, abandonados por alguien en algún momento. Y yo no entendía, como hoy tampoco entiendo, cómo alguien puede desprenderse de algo que es tan de uno como su música. Una locura, un delirio. Hablábamos de los discos que buscábamos, de los que perseguíamos y la única frustración era ver que la colección no iba creciendo a la velocidad deseada.

Hoy no sé. Me molesta descubrir una copia rodeada de originales. Falta el objeto, el logro, la conquista de haberse hecho con un buscado o difícil. Lo que sí sé, es que esos lugares donde descubríamos, aprendíamos y empezábamos a trazar la vida ya no existen.

Sea eso bueno o malo.




¿Por qué una playlist?

Porque hay música que con el tiempo pasa a formar parte de uno, y a veces de los personajes que se inventan. Porque cuentan historias o porque son el soundtrack de otras. Pero hay otros que lo explican mejor:
 
“Entrar en una canción tiene que ser como la electricidad. En vez de un sitio, algo que te atraviesa y, mientras lo hace, la atracción hacia unas cosas y la repulsión hacia otras se vuelve muy potente. Tanto que tienes la impresión de estar siendo abducida y ahí estás tú, fuera de órbita, en un sistema planetario nuevo donde importa lo que vibras, deseas, blasfemas y sueñas mientras vives esa maldita canción”.
Belén Gopegui - Deseo de ser Punk
 
 
El blog Paper Cuts tiene una sección que se llama Living with Music, en la que semanalmente invitan escritores y les piden que hagan una lista de las 10 canciones más representativas para ellos. Melissa Febos da su lista y agrega:
 
"While writing has always been my life, music has always been my obsession. I love songs the same way I have loved drugs, books and certain lovers — fervently, single-mindedly, repetitively — and this ensures they become immaculate time capsules of the period in my life when I listened to them. Here are the songs I will never be able to hear again without feeling as if my heart is simultaneously breaking and filling. It is the soundtrack to a story that turned out to be the kind I love best: gorgeous, sad and inspiring, and not without a sense of humor."

"Si bien la escritura es mi vida, la música siempre fue mi obsesión. Amo algunas canciones de la misma manera en que amé las drogas, libros y a algunos amantes: ferviente, firmemente y repetitivamente - y esto las convierte en cápsulas de tiempo del momento de mi vida en que las escuchaba. Éstas son las canciones que no puedo escuchar de nuevo sin sentir que mi corazón se rompe y se compone a la vez. Es la banda de sonido de una historia que resultó ser de las que más me gustan: hermosa, triste e inspiradora, y a pesar de todo con sentido del humor."

martes, 17 de noviembre de 2009

Lo mejor está por venir

(o Predicciones de un imán de heladera)




Siempre espero algo. Nada en concreto. No es que haya algo planeado, pero espero.
Espero un cambio. Algo mejor.
Un movimiento hacia ese adelante que no veo, pero me empeño en descifrar.
Un futuro que no conozco pero del que me quiero apropiar como sea.
Y lo vivo hoy, en presente, como la mayor esperanza.
Intento todo para dominarlo, conocerlo de antemano.
Nunca es suficiente el esfuerzo.
Por eso espero.
Y mientras, sigo esperando.