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domingo, 7 de octubre de 2012

El Pirovano Horror Show


                                                                                                                                                   

                                                       "Y sí,                                                                     

                                                                                                                                aquí en el Pirovano 
                                                                                                                     hay almas que NO SABEN 
                                                                                          por qué recibieron la visita de las desgracias. 
                                                      Pretenden explicaciones lógicas los pobres pobrecitos, quieren que 
                                                    la sala -verdadera pocilga- esté muy limpia, porque la roña les da te- 
                                                      rror, y el desorden, y la soledad de los días habitados por antiguos
                                          fantasmas emigrantes de las maravillosas e ilícitas pasiones de la infancia"                                                                                                                                                       
                                                                                                                     Alejandra Pizarnik





                               
                  El Pirovano Horror Show


Otra vez llegar en una hora horrible a ese Pirovano gigante, inmenso, criatura de cemento sucia, muerta. Un freezer donde se detiene el tiempo y nadie es digno porque todos corren y todos esperan. Sólo queda sentarse a respirar el olor a hospital.
Inmundo. No sé quién puede curarse en toda esta mierda. Ya lo dijo Alejandra, estos doctorcitos no saben nada y si supieran tampoco harían nada porque se entiende que se vuelvan autómatas de tanto estar en este lugar.
 Pero así es y acá estamos nuevamente entre las paredes amarillo gritón del “Haciendo Buenos Aires” aunque el color se lava, las sillas no aguantan y el cuerpo no aguanta pero acá vinimos a parar.

La loca empezaba a contar su historia, que se desvanecía en el aire,o la retomaba. (imposible definir un comienzo)


-Y yo seré pobre pero soy una persona decente…


El tiempo no pasa,  miro el piso por miedo a encontrar ojos de loco solo que quieran acercarse. La vieja declarada insana sigue y sigue y me entero del juicio, de los patrulleros y de la noche –tal vez la primera- a partir de la cual terminó solita con sus bolsas y el pan y el queso y el mate improvisado en un vasito.

-Pero yo soy de mi casa. No soy ni una rea ni una atorranta.
(Pobre señora, ¿De qué casa hablará?)


Ahora el segundo acto 


Aparece un borracho todavía más loco que la vieja -que la tiene re clara y se acuerda muy bien de todo-  “Me pusieron una torturadora para que me torture” “Porque yo no soy insana porque si fuera insana lo hubiera matado”


Y no se puede ni llorar en paz en esta sala de espera porque no se puede esperar nada bueno. Lo bueno no pasa en este lugar. Trato de no perder la cabeza mientras nadie llega y la tristeza se clava como una astilla en el dedo chiquito del pie. No, no es una astilla, es una estaca en el cerebro, porque lágrimas ya no tengo porque el corazón todavía está débil porque las paredes están sucias y por la película en blanco y negro que dan en la Televisión Pública.  

No quiero terminar así pero eso no se elige. La loca tampoco habrá querido y se la tuvo que bancar y nos cuenta su vida. Cuando el borracho se acerca ella se calla porque le robaron su público y la loca es la más cuerda en todo este delirio que es esperar una muerte que se anuncia y amenaza pero no termina de aferrarse a alguien que ya no puede vivir porque se acabó el tiempo de ser feliz.
El borracho se acerca, da la mano y pide disculpas por las molestias. Pero qué disculpas si para que venga alguien acá tendrían que pagarle porque ni los médicos existen, porque tanta muerte cala los huesos y todo funciona como en agonía porque sólo hay que esperar. Acá nadie se cura.


La gente va llegando al baile

Rampa de entrada. Recepción. Consultorios 8 y 9. 
Shhh! No se puede llorar porque los chicos de al lado duermen, la loca acomoda sus bolsas y una médica habla por celular.
Llega una chica embarazada con su novio que la abraza y los miro sin poder dejar de escribir aunque ya nada tenga sentido. La luz verde de salida brilla como señalando el único camino posible, el lugar donde todos se salvan.


Acto Tres


Ya sin borracho en escena la loca busca recuperar el protagonismo.

-No me dejaron terminar el cuento…
Nos mira como buscando audiencia pero no tiene éxito porque la escucho y me da pena pero pienso en los tubos, en las máquinas y en el frío de hospital frigorífico donde cada uno en su camita para no molestar al personal.

Salir corriendo. Que sea mentira. Que sea el guión de una película de terror que dan en cable un domingo a la madrugada.

Al menos que no pase acá, ni en esta versión tétrica de hospital depósito, casa y refugio de locos y abandonados que al menos tienen esto para pasar una noche porque para ellos, afuera es peor.

Dormir.

Que sea otro día.
Tener 5 años.
Estar feliz (Ni siquiera ser)

Pero no se puede

 y sigue siendo lo mismo pero ya no es igual.

-¡Familiares de Giralde!

Y si sos familiar de Giralde llevate esta muestrita a Hemoterapia.
-Después del pasillo hay como una “ese” y al lado el ascensor, ahí está Hemoterapia.
Porque seguro que nadie tiene nada mejor que hacer además de calentar una silla en una guardia de hospital un viernes a las cuatro de la mañana mientras espera una noticia que nadie quiere escuchar. Entonces agarrá tu muestrita de sangre y hacete un paseito porque en este lugar, ni eso podemos hacer.


Final de Temporada


Sigo escribiendo porque hablar no puedo. Y este monólogo escrito es más delirante que el de la pobre vieja sin casa, declarada insana. La diferencia es que ella ya está declarada y lo grita. Lo cuenta y lo sufre con sus bolsas a cuestas. Yo la veo y ahora la miro pero ya se cansó de hablar mientras llegan los truenos y Giralde con la muestrita que tuvo que llevar en su tour a Hemoterapia, al mejor estilo souvenir horrible, cisne con plumas de cumpleaños de quince de la hija de algún compañero de trabajo.


Y este delirio es una excusa para seguir despierta porque si me duermo quedaría enjaulada en la sala de espera del famoso “Piro-en-vano”, tan feo que nunca quiero volver a pisarlo y como digo nunca seguro me toca porque siempre con todo me pasa así.


Mil cigarrillos.

Llorar 
el sueño…

jueves, 13 de septiembre de 2012

Microorganismo



                                                                            "Todo lo que se puede decir es mentira." A.P                                                                                                                                  


La mentira de existir sólo frente a un espejo

No hay unión en un yo, 
sólo un desdoblamiento.

Pero el caos es en mí

Y nunca nada fue tan verdadero.

viernes, 24 de agosto de 2012

Preguntas



A la búsqueda del límite
del fin de la utopía.


De un lado la ilusión,
del otro, (del orto?) lo inevitable.

Y ese no saber
que sabe que duele.


La magia de los suicidas
reside en perpetuarse en el tiempo.


Congelar el instante
-ése, el único-
de la verdad revelada.


Será que no saber
es parte de seguir viviendo


...

miércoles, 7 de marzo de 2012

Algo

entramados de incertidumbres
un mar de deudas


deseos agolpados contra una puerta
se tiran de los pelos buscando la salida

las mentiras
que no conocen
la medida de sus patas
se arrastran
felices

y yo
-la que queda en el medio-

miércoles, 19 de enero de 2011

Miniitas (Fragmentos surgidos del colapajismo)



 -Ese pibe no me gusta, tiene cosas muy de minita.

                                             -Eh? Para el caso yo también soy “minita”...

                                             -No, pero vos no sos miniiita, sos distinta.


Detesto la palabra minita. No se si será por mi desprecio generalizado a los diminutivos, o porque tiene tanta (letra) i junta. No sé, pero escucho esa palabra y en mi cabeza suena algo como las uñas contra un pizarrón. Horrible.

Tal vez, si lo analizo un poco más en profundidad, sea un desprecio hacia el significado que se le asigna. El horror de saber que las palabras están o se encuentran para darle nombre a cosas que ya existen y es necesario denominar, porque alguien dice minita y yo entiendo de qué está hablando. Es parte de un vocabulario, léxico compartido que se extiende y se incorpora como verdad.

Cualquier mujer puede ser llamada minita, pero nunca escuché que se hable de tipitos (salvo por la banda que lleva ese nombre) o algún otro ito para llamarlos a ellos, no existe una palabra específica para “eso”, se debe usar cualquier otra en caso de querer expresar una idea similar.

Minita es una palabra rara, sustantivo pero adjetivo porque el que la utiliza no está hablando de una mujer en sí, sino de todo un bagaje que se aplica al género. Las minitas hablan mucho, te queman la cabeza, quieren que las acompañes al shopping y hablan a los gritos cuando están con amigas. También hinchan las pelotas, se enojan por cualquier pavada y hablan y hablan sin parar de cualquier pavada que escuchen sobre la vida de cualquiera. Las minitas tampoco escuchan buena música y no entienden que un partido de fútbol sea un ritual sagrado con los pibes.

Debe haber algunas otras para sumar a la lista, pero son repetitivas y ya cansan. Llevo toda mi vida escuchando este tipo de pavadas y desde que recuerdo también luchando contra eso. Me niego, yo no soy minita, soy una chica. Miro para arriba y me hago la idiota cuando escucho que alguien dice “Alguna mujer para que corte la torta?” No entiendo esos supuestos atributos que se aplican a tooodas las mujeres del universo, o a toodos los hombres. Yo soy mujer pero no se cortar bien una torta (con circulito y todo) y la idea de cambiar un pañal no me inspira ninguna ternura, la mierda es mierda siempre. Lo mismo se puede decir sobre los supuestos que aplican para los hombres, no a todos les interesa el fútbol ni mirar minas en bolas como si nunca hubieran visto una. Tampoco son todos buenos cambiando cueritos ni manejan mejor.

Yo escribo un blog. Mejor dicho, tengo un blog, un espacio en internet, donde publico cosas que escribo. No es un diario íntimo online donde escribo que me comí a Pepito o que lloro por Cuquito o que estoy contenta con mi nuevo par de botas. Eso lo guardo para mí, y lo que se ve son otro tipo de escrituras de ficción (Por favor!!! Al escribir Yo no siempre se habla de uno mismo!!!!) o no tan ficción porque ya sabemos que la realidad invariablemente la supera.
No voy a basar mi existencia en historias con hombres y hablar de cómo “las minas necesitamos un tipo al lado” “las minas tenemos que estar depiladas siempre por las dudas” o “conseguir novio”. Ya de por sí me parece nefasta la idea de usar la palabra “conseguir” para hablar de una persona, pero ahi ya estoy hilando demasiado fino. No critico al que lo haga, o a la que lo haga, pero no me gusta y no es la idea de este blog. No son los únicos temas de interés posibles. Duele porque una, con el tiempo, se da cuenta:  las mujeres somos mucho más que eso que nos quieren hacer creer que somos.

Soy mujer, pero no soy minita. Y tener que estar hablando de esto también es raro, casi se siente como un tema viejo, agotado, obsoleto. Me encantaría que llegue el día en que dejemos de hablar en términos “bipartidistas” hombre/mujer, sino que hablemos de personas. No somos productos seriados sacados de una máquina en la cual nos dividen según el color, rosa o celeste. Ojalá empecemos a ver a las personas que hay en los demás como nos vemos a nosotros mismos. Ya hay demasiada división como para seguir agregando.



lunes, 21 de junio de 2010

¡Hacé lo que quieras, a nadie le importa!




Lo encontramos haciendo zapping. Crónica TV es una parada obligada cuando lo que se busca es sumergirse un poco en lo bizarro y ver hasta dónde se puede llegar para fabricar noticias. Todos los días en la pantalla del canal, se luce el programa de Anabela, en el que se invita a personajes extrañísimos o ridículos para que “hagan su gracia”.

Emma era el invitado del día. Un chico flaco, con la cara pintada de azul, los labios rojos y un vestido blanco por debajo de las rodillas. La placa en la pantalla aclaraba (?) un poco el panorama:

“Punk usa polleras y ejecuta la guitarra eléctrica en la calle Florida” (sic)

Pero había algo más, algo que desencajaba en toda esa atmósfera de ridículo. Por eso decidimos salir a buscar el contenido detrás de la imagen y ver de qué se trata.

Emma toca la guitarra y grita frases punzantes “Hacé lo que quieras, a nadie le importa la verdad”, y tal vez utiliza el cotillón y el disfraz para hacerse notar, para difundir un mensaje que no pasa por los 15 minutos de televisión que pueda captar.

Charlamos con él y nos cuenta de donde viene y a dónde quiere llegar.



Contanos un poco cómo empezó la idea de Emma Chaka y cómo fue llegando todo a esto que desarrollaste ahora.

En realidad empezó cuando tenía 13 años y escuché Nirvana. Estaba muy fanatizado y me compraba algunos libros. Leí que Kurt Cobain decía que él siempre tuvo mucha confianza en que podía ser lo que quisiera ser, en entrevistas también lo escuche y pensé: “Yo también puedo hacer eso”

Y ahí empecé con la idea pero no fue sino hasta hace unos meses que empecé a tocar y a despojarme de un montón de miedos que tenía, de la vergüenza. Tenía vergüenza de lo que dirían los otros y de mi voz, pero llegó un momento en que dije ya no importa, si total me voy a morir en cualquier momento y no importa nada de lo que haya hecho, así que…

Y pero no, todos nos vamos a morir…

Por eso, entonces hay que hacer lo que uno quiere hacer. Y así empezó. Vi todo ese mundo del rock n roll y me quede fascinado y supe que yo iba a entrar ahí tarde o temprano.

¿Qué fue lo q te fascinó de ese mundo?

Y...la belleza, me parece, ¿no? Y la fama y el dinero.

¿Qué podes decir sobre tu música?

Es lo que tiene q venir, por eso es como una misión. Nadie hace música así por acá o nadie se hace conocer, por ahí hay muy buenas bandas pero no se conocen. Ése es otro objetivo, que se haga más popular esta música, porque el rock nacional no me gusta, es todo muy parecido, rollinga o suave, nadie le pone distorsión a la guitarra, nadie grita y nadie tiene bronca por toda la mierda que hay en el mundo. Están todos tan conformes que da asco. Por eso tengo q hacerlo yo.

¿Cómo armas los temas?

No sé, salen de la nada. Me pongo a tocar y me voy fijando qué sonidos y notas me gustan. Armo algunas partes o riffs y canto o grito algo encima y ya está. Después la batería se encarga de que todo tenga sentido.

¿Tocas vos también?

Sí, mi idea es grabar el disco todo yo, batería, bajo, guitarra y voz.

¿Qué es lo que querés decir con tu música?

Que en realidad somos todos libres, se resume todo a eso. Quiero decirle a todo el mundo que somos libres y que en realidad todo es una excusa para vivir todo lo que vivimos. Me gustaría que le gente esté más contenta con su vida, siento que la gente está mal, me gustaría decirles que pueden hacer lo que quieran.

¿Cómo llegaste a armar la imagen? ¿Cómo te surgió la idea?

Eso es de todo lo que absorbí, todo lo que absorbes te influencia. Yo simplemente tomé lo que me gustaba de varios artistas. Soy el hijo de Marilyn Manson y Kurt Cobain.

Robert Smith decía que después de varios años de usar maquillaje decidió dejarlo, y que cuando lo hizo se sintió incómodo, como desprotegido ante la mirada de miles de fans en los shows. ¿Sentís que por ahí es como una protección para vos?

Si, seguro. Es como una máscara pero también viene de todo un ideal de belleza que tengo. Me gustaría tener la piel celeste como Krishna. Krishna, para mí, es otra estrella de rock.

¿Qué le ves de eso?

Si lees libros de esa religión cuentan que siempre que aparecía en la tierra era un ser divino y lo podían notar y sentir. Era hermoso y era rico, lleno de oro. Tocaba música y enamoraba al mundo con su belleza. Tenía ese poder y me parece que los artistas tienen un poco de eso, como una belleza que los demás no tienen y les gustaría absorber.

¿Y te gustaría tener eso para vos?

Si. Necesito eso.

¿Por qué?

No sé, es como una misión o algo así. Llega un momento en que uno se da cuenta para qué vino. Hay gente que vino a tener hijos y ver la tele y comer asado, nada más. Y hay otras personas que no. Es como una misión, si, una necesidad de tirarse al abismo.

¿Cómo fue que llegaste al programa de Crónica?

Después de armar los temas surge la necesidad de darlos a conocer y el medio más eficaz sigue siendo la televisión. Vi a Zulma lobato y me encantó y dije: “¡Yo tengo q ir a ese programa!” Así simplemente.

¿Y fuiste así lookeado?

No, pero fui a llevar el video y se encontraron con un tipo con vestido y todo pintado. Tuve que esperar un tiempo antes que me llamaran y ahora estoy esperando otra vez.

¿Pensás que te sirvió para lo que vos querías hacer?

Sí. Fue todo un éxito me parece. Yo esperaba mucha menos atención. No quedé contento con el resultado pero la promoción fue buena.

¿Sentís que cambió algo después del programa?

No, en realidad no. Me sigo sintiendo igual, pero el haber hecho algo así te da un poco de seguridad. No fue fácil. Cuando haces cosas que la mayoría de la gente no haría por miedo o vergüenza te sentís un poco más fuerte, eso puede haber cambiado un poco. Es un buen signo, te pone bien pensar que ya está hecho.

¿Qué repercusión tuvo en general?

Las primeras semanas después de eso la gente me conocía en la calle y eso fue raro. Más allá de eso no cambio nada.

¿Te tiraron buena onda o te dijeron algo?

La gente siempre se divide, te tiran buena onda, otros mala onda y otros se ríen. Estuvo bueno, a mí no me importa que se rían.

¿No te importa quedar catalogado como bizarro, por el programa y la gente q invita?

No, es necesario q por ahora sea así. Después, cuando tenga los medios para hacer lo que realmente quiero hacer, todo el mundo se dará cuenta de que es todo lo contrario, es una tragedia en realidad. Estoy seguro que va a salir todo bien. Yo quiero grabar algunos discos y formar una banda y tocar en algunos países, salir de acá y nada más. No pretendo mucho.

¿No te molestó q te dijeran punk triste?

No me importa, la tristeza es un sentimiento muy profundo y muy bello. En todo caso me tendría que enorgullecer, prefiero tener una imagen triste y no feliz e idiota.

¿Qué esperas de todo esto?

Yo espero no traicionarme y llegar al lugar al que quiero llegar, porque la mente es un juego medio perverso, me lo demuestra toda la gente que nunca es lo que quiere ser. O esa creencia.

Yo espero ganar plata y comprarle una casa a mi mamá. Y todo es la plata y me tiene podrido eso. Es un juego perverso, ojalá se termine algún día, pero también es necesario q la gente se dé cuenta de que esta así porque quiere. Tienen miedo, pero cuando se den cuenta, ése va a ser el día en que desaparezca el dinero y la infelicidad y eso, por eso me parece q a la gente le encanta revolcarse en su propia mierda.

¿Qué opinión tuvo tu gente cercana al ver el programa?

Cada uno tiene un punto de vista diferente. No sé que vieron en realidad. Pero no me importa y no me puse a pensar mucho en eso. Todo lo q hago es con los ojos cerrados porque si me pongo a pensar no hago nada.




Un llamado a la solidaridad

Necesito alguien con un estudio o con plata que me ayude porque soy pobre y no tengo donde grabar. Me estoy muriendo de ganas de grabar y que ya esté todo hecho. Alguien con buena onda que me ayude a despegar. Todos tenemos que ayudar al otro porque si no, no vamos a llegar a ningún lado, eso, ojalá que me ayuden.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La música que escuchan todos...

"Bueno, por un lado está bien que podamos descargar música, copiarla y regalarla sin gastarnos muchísimo dinero. Los cedés en las tiendas con sus cajas de plástico me parecen muy caros y absurdos, para nada valen tantos euros como te cobran. Creo que los vinilos son diferentes. Porque son analógicos y la vida es analógica."
                                                                                                Belén Gopegui - Deseo de ser Punk





Nos juntábamos a la tarde, en general en la esquina de esa disquería ultramoderna que no era más que un montón de vidrio, hoy creo, convertida en local de zapatillas. Entrábamos a mirar. Podían pasar horas en las que no era necesario hablar. Caminábamos buscando todo eso que también nos buscaba los ojos o la curiosidad y nos perdíamos. Nos reencontrábamos en miradas cómplices para compartir algún disco o libro hallazgo. Por algún motivo, casi nunca alcanzaba, ni siquiera sumando lo de los dos, para comprar nada. La felicidad era salir de ahí, cada uno con bolsa en mano, a alguna casa para compartir la música que buscábamos, que nos encontraba en ese momento donde todo era por descubrir.


Otras veces podía ser la galería de Pueyrredón. Me parecía irónico que se llamara “Galería de la Juventud” y exhibiera ese cartel deprimente, tan del pasado, de un pasado no Vintage, sino viejo, sin brillo.

Pero había un local de discos que valía la pena. Sí, en este caso se justificaba que los llamara discos -jamás compact o cede, como vos los llamabas- porque eran vinilos usados, abandonados por alguien en algún momento. Y yo no entendía, como hoy tampoco entiendo, cómo alguien puede desprenderse de algo que es tan de uno como su música. Una locura, un delirio. Hablábamos de los discos que buscábamos, de los que perseguíamos y la única frustración era ver que la colección no iba creciendo a la velocidad deseada.

Hoy no sé. Me molesta descubrir una copia rodeada de originales. Falta el objeto, el logro, la conquista de haberse hecho con un buscado o difícil. Lo que sí sé, es que esos lugares donde descubríamos, aprendíamos y empezábamos a trazar la vida ya no existen.

Sea eso bueno o malo.




¿Por qué una playlist?

Porque hay música que con el tiempo pasa a formar parte de uno, y a veces de los personajes que se inventan. Porque cuentan historias o porque son el soundtrack de otras. Pero hay otros que lo explican mejor:
 
“Entrar en una canción tiene que ser como la electricidad. En vez de un sitio, algo que te atraviesa y, mientras lo hace, la atracción hacia unas cosas y la repulsión hacia otras se vuelve muy potente. Tanto que tienes la impresión de estar siendo abducida y ahí estás tú, fuera de órbita, en un sistema planetario nuevo donde importa lo que vibras, deseas, blasfemas y sueñas mientras vives esa maldita canción”.
Belén Gopegui - Deseo de ser Punk
 
 
El blog Paper Cuts tiene una sección que se llama Living with Music, en la que semanalmente invitan escritores y les piden que hagan una lista de las 10 canciones más representativas para ellos. Melissa Febos da su lista y agrega:
 
"While writing has always been my life, music has always been my obsession. I love songs the same way I have loved drugs, books and certain lovers — fervently, single-mindedly, repetitively — and this ensures they become immaculate time capsules of the period in my life when I listened to them. Here are the songs I will never be able to hear again without feeling as if my heart is simultaneously breaking and filling. It is the soundtrack to a story that turned out to be the kind I love best: gorgeous, sad and inspiring, and not without a sense of humor."

"Si bien la escritura es mi vida, la música siempre fue mi obsesión. Amo algunas canciones de la misma manera en que amé las drogas, libros y a algunos amantes: ferviente, firmemente y repetitivamente - y esto las convierte en cápsulas de tiempo del momento de mi vida en que las escuchaba. Éstas son las canciones que no puedo escuchar de nuevo sin sentir que mi corazón se rompe y se compone a la vez. Es la banda de sonido de una historia que resultó ser de las que más me gustan: hermosa, triste e inspiradora, y a pesar de todo con sentido del humor."

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Deseo de ser Punk




Había que leer un libro con ese título.

Martina tiene 16 años. El 4 de diciembre pasa algo que la hace cambiar, replantearse todo. De golpe, empieza a sentir que las cosas no son lo que parecen y que mucho de lo que el mundo tiene para ofrecer no le interesa para nada.

Sí, podría decirse que es otra perdidaenlanada.

Por momentos hace pensar en Holden Caulfield, pero no son iguales. Ella se detiene, analiza, mira todo lo que tiene que ver con ella y lo que la rodea, sabe que no le gusta lo que ve pero se plantea cambiar las cosas, hacer algo.

Entiende que por ser mujer se espera de ella un comportamiento específico y que sus acciones, y hasta ella misma serán evaluadas teniendo en cuenta su género.

"Yo tengo dieciséis, no soy muy fea ni muy guapa. ¿Tú sabes si Holden Caulfield es guapo? Ni puta idea, ¿verdad? Algunos se acuerdan de que es alto, y de que tiene un mechón gris aunque sólo tenga diecisiete años. Pero nada más. En cambio, si fuera una chica, todos querrían saber si es guapa o no. Todavía hoy."

A partir de ese 4 de diciembre empieza un camino de búsqueda y de cambio. De a poco va encontrando canciones que le van dando las frases justas para los momentos en los que las necesita. Así va descubriendo su propia música y a partir de ella, los medios para expresar lo que de otra manera no podría.

"Aunque enseguida te daré el cuaderno, te he mandado un mensaje con otro trozo de la letra de Gimme: "There's nothing in my dreams/ just some ugly memories/ kiss me like the ocean breeze." En el fondo, esa pequeña estrofa lo resume todo: "No hay nada en mis sueños, sólo algunos recuerdos malos, bésame como la brisa del océano." Ahí están nuestras razones, porque ¿cómo puede ser que alguien tenga dieciséis años y no le hayan ocurrido grandes desgracias ni nada especialmente malo y, sin embargo, no haya nada en sus sueños? Es lo que nos pasa, y no lo saben. Aunque no sea del todo verdad. No es que la canción diga una mentira, sino que nadie entiende por qué cantamos. Si de verdad no hubiera nada en nuestros sueños, estaríamos callados. En cambio, lo decimos, lo estamos diciendo a voces, y eso es porque nuestro sueño consiste precisamente, y para empezar, en resistir. En no dejar que nos hundan. En estar aquí, diciendo lo que nos pasa, diciéndolo con música para que sepan que sabemos, para que sepan que, como lo sabemos, como lo gritamos, como lo cantamos, también vamos a empezar a actuar."

En la tapa, una foto de Iggy, que mira cómplice, como un guía en todo este proceso de descubrimiento. La autora, Belén Gopegui, tuvo que pedir permiso para incluirla porque la consideraba importante para contar esta historia.

Un libro asesino pero tierno, como tener 16 y empezar a descubrir la propia música.


"(...)Yo quiero que todos la oigan, que entiendan lo que nos pasa, y que hagan algo.
-¿Qué canción es?
-Gimme Danger."