Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta basura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta basura. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de marzo de 2010

Curiosidades...

Este artículo apareció hoy en la edición online del diario La Nación. Me parece que vale la pena destacarlo.


Arrojan libros en un volquete frente al edificio Kavanagh

Decenas de textos fueron dejados en la calle; qué hacer con los libros que querés tirar: mirá en un mapa dónde donarlos


                                          El volquete con libros, frente a Plaza San Martín

Foto: Horacio Agulla
Por Cecilia Wall
De la Redacción de lanacion.com
cwall@lanacion.com.ar


Varios libros fueron a parar a un volquete en pleno centro porteño. Ante el asombro de algunos transeúntes que pasaban por el lugar y la indiferencia de la mayoría, los textos pasaron a formar parte de la basura acumulada en la puerta del edificio Kavanagh, frente a Plaza San Martín, en Retiro.

La escena fue registrada por Horacio Agulla, un fotógrafo aficionado que salía del emblemático edificio al término de una reunión, y se sorprendió al ver la valiosa colección de libros en la vía pública.

"Vi un container con libros, casi todos de medicina. Había dos cartoneros con libros en la mano y se acercaron dos o tres personas más a mirar. Los cartoneros acumulaban los libros al costado del container. Había unos veinte en el piso y muchos dentro del volquete, muchos de medicina, calculo que una biblioteca entera", relató.

Varias personas se acercan a mirar los libros
Foto: Horacio Agulla



Sobre el origen de la colección, cuenta que es muy probable que hayan estado remodelando un departamento, ya que en el volquete también había material de construcción. "En lugar de donar esos libros, les resultó más fácil tirarlos", sentenció.

Sin embargo, reflexionó sobre el lado positivo de que hayan quedado a la vista de todos: "Que suerte que hubo gente que se puso a mirarlos, se los llevó y no terminaron en la basura".


Qué hacer con los libros viejos

Para que los libros sigan siendo útiles para otras personas luego de que su dueños quieran deshacerse de ellos, varias organizaciones reciben libros para ser donados a distintas organizaciones.


Dónde donar en Capital

Programa Tzedek de la Fundación Tzedaká
Pasan a retirar los libros de lunes a viernes, de 8 a 14 hs. Los libros deben estar en cajas.
Lavalle 3333 Capital
Serrano 333 Capital
4866-5433/5434
http://www.tzedaka.org.ar/



Emaús
4941-3318/9065
Pasan a retirar los libros.
Sarandí 1139 Capital Federal
Juan Manuel de Rosas 5995 (km 21 de la ruta 3), Isidro Casanovas.
Cochabamba 466
Del Tigre 3832, Pompeya, a la altura de Av. Saenz al 500
emausbuenosaires@fibertel.com.ar
http://www.emausbuenosaires.com.ar/


Cotolengo Don Orione Cachi 566, Nueva Pompeya
4911-1854
donaciones@donorione.org.ar
http://www.donacionesdonorione.com.ar/


Bibliotecas para Armar, del gobierno porteño
Campaña Librada: aceptan todos los libros, los clasifican y los donan a bibliotecas comunitarias, según cada necesidad.
4331-0706, de lunes a viernes, de 10 a 18 hs.
Av. de Mayo 575 4° oficina 403
bibliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar


Ejército de Salvación Av. Saenz 580, Nueva Pompeya
4911-7585 7561 0781
escudo-rojo-bsas@hotmail.com
9 a 12 hs. y de 14 a 17 hs.
http://www.ejercitodesalvacion.org.ar/


Más información:
Clasificados solidarios de LA NACION

martes, 21 de julio de 2009

Demasiado Lunes

Las siete de la mañana de un lunes es muy temprano, más que temprano.
Por ahí lo terrible es la combinación de la hora y el día.

En la parada del colectivo -de cualquiera- que podría ser el 6, el 26 o el 50, esperaba, casi dormida, al que llegara primero para dejarla en el lugar donde trabajaba.

La calle húmeda por la tormenta de la noche anterior todavía parecía un desierto, y salvo por ella y un hombre que también esperaba, no había nadie más alrededor.

Veía que los minutos iban aumentando, y en la misma proporción, la paciencia disminuía. No estaba de humor para una llegada tarde por dos motivos: no quería empezar la semana así y no tenía ganas de escuchar reproches, o lo que es peor, que ese reproche no llegara nunca y sólo ser condenada por miradas, como era la costumbre.

El camión de la basura apareció de pronto y se estacionó al lado de ellos. En menos de un segundo el aire se pudrió y pareció que toda la vida se extinguía.

Esa atmósfera de peste cubrió todo. No tuvieron más remedio que buscar otro refugio hasta que el colectivo llegara.

Unos hombres bajaron del camión y entraron a un restaurante de la avenida que en otro momento del día parece un lugar vivo pero ahora acompañaba lo siniestro de la hora cuando el día está por empezar.

Después de algunos minutos, los hombres salieron cargando bolsas casi tan grandes como ellos. La basura que cargaban sobre sus espaldas daba la impresión de un peso muerto. Y así los vieron cargando lo que parecía un cadáver o una cruz.

El olor todavía hacía el aire irrespirable. Los dos hacían esfuerzos por contener la respiración y admiraban a los hombres. Ellos parecían vivos y ni siquiera afectados entre tanta podredumbre.

Abrió los ojos y vio que el colectivo se acercaba. Hizo señas para no perderlo y ella y su compañero de espera subieron.

De algún modo, sin que ellos lo notaran, el camión, los hombres y la peste desaparecieron.


Había empezado el día.




Para todos los afectados por los lunes y para todos los trabajadores de la basura.